La busqueda sexual

Mi vecino no podía articular palabra, depositó sus llaves en la palma de mi mano y aprovechó para retorcerse de nuevo en mi sofá.

Entré en su casa como una exhalación y busqué en su armario algo de ropa y unos zapatos. No pude dejar de fijarme en las fotografías de mujeres desnudas que había colgadas en la pared de su dormitorio. ¿Serían esas todas sus conquistas?

Ayudé a Andrés a vestirse. En ese momento ya ni me acordaba de mi encontronazo de aquella tarde con él. Cogimos el ascensor hasta el garaje y salimos a toda velocidad en dirección al hospital.
¿Cuándo volvería a mi cama de nuevo?

3 comentarios:

marcio dijo...

Natinha adorei cunhadinha

marcio dijo...

Eu v

marcio dijo...

Eu quero fala comigo no face

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