Volví a llenar los vasos de licor. Ella seguía con el cigarrillo en sus labios. Aspiró profundamente y exhaló una larga bocanada con la mirada clavada en mis ojos, tendida sobre los cojines. Esto empieza a hacer efecto -susurró melosamente. Con una mano acariciaba sus senos, mientras con la punta de la lengua humedecía la comisura de los labios.

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