Mamando la bolas de mi jefe

Con una de sus manos corrió mi tanga y comenzó a acariciar mi concha totalmente húmeda, mientras que con su otra mano apretaba mi trasero y me daba nalgadas. Yo ya no daba más y le supliqué que me la metiera, el me hizo caso y de un solo golpe la metió. Grité. La metía y la sacaba con fuerza y eso me encantaba, yo lo di vuelta y me subí encima de el, el tomó mis caderas y comenzó a sacudirme fuertemente de un lado para otro sobre su miembro, yo gemía hasta que llegue al orgasmo.

1 comentarios:

viorel dijo...

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