Estaba harto de su aire de superioridad moral, de sus opiniones elevadas sobre el espíritu humano, de sus chi kunes, de su imaginativo ying, ecuanimidad, emociones positivas, mantras y vida equilibrada. Había intentado follar con ella hablándole de Tantra y otras ocurrencias, pero sus apetencias sexuales eran tan espirituales que fluían en un mundo inaccesible para mí.

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