Ahora hace preparados milagrosos en forma de cargas para cigarrillos electrónicos. Me echó las cartas y me dio el cigarrillo –dije riendo mientras servía dos chupitos de licor de melocotón. Ella me arrebató el artilugio vaporizante y comenzó a inhalar con mucha concentración.

0 comentarios:
Publicar un comentario