Chupando la polla de un Negro

Cacho me abrió las nalgas y paseo su dura pija por la zanja de mi culo luego con los gajos bien abierto me tiro dos o tres escupitajos en el fruncido agujero, me metió un dedo duramente y volvió a escupir sentí la cabeza de ese misil de carne en la puerta del culo y empujo. Empujo duro, sin piedad, para rompérmelo de nuevo. Y el hijo de puta me lo rompió bien roto y no tenia de que quejarme, Yo sabía bien que Cacho no era un niño cariñoso, Cacho era un macho agresivo y dominante, ese chico rezumaba de sus poros ese olor a rompeculo natural, seguramente rompería muchas colas en su vida, porque somos muchas las mujeres que algún momento de nuestras vida necesitamos que nos den hasta sacarnos los pedos, es ese momento en que queremos que nuestro macho sienta que nos marcó como a una vaca de su hacienda.

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