Mamando el pene de victor

- Tranquila, nadie nos mira ni nos conoce - me dijo sin soltarme del abrazo.
Me hice a un lado y empecé a calentar mientras él me miraba lascivamente. Cuando estuve lista y me puse a su lado para iniciar la carrera, su mano me agarró el trasero sobre mis pantalones de lickra deportivos.
-¡Basta! - le dije e inicié la carrera, pero estaba excitada. Los recuerdos de aquella cogida en semana santa, su cuerpo fuerte y su deseo por mí, se me vinieron a la cabeza mientras empezaba a correr.

0 comentarios:

Publicar un comentario