Rompiendo la vagina de mi prima virgen

Cuando llegamos me empujo boca abajo sobre el colchón y tirado encima mío me empezó a morder la oreja y a decirme que a las gordas como yo el las dejaba rengas a pijazos porque es lo que andábamos buscando. También me decía que él sabía que yo ya tenía el culo roto y que todos decían que yo y mi madre éramos unas chupapijas que nos cogían todos. Un poco de vergüenza me daba escuchar eso pero yo sabía que era verdad.
Se levantó y me agarro de la cabeza y me la puso frente a su gran pija que ya estaba afuera me empujo la cara y me clavo la poronga en la boca. No hizo que se la chupe: me cogió bien cogida por la boca hasta que la tuvo dura como una piedra. A mí me había encantado meterme la cabeza de esa pija en la boca, aunque la cabeza fue hasta donde me pude tragar porque en la boca no me entraba más pija que eso.

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