Me conto que era el acompañante de un camionero, que venían de fortaleza en Brasil, que hacia 7 días que estaban viajando. Yo le conté que recientemente me había divorciado, que me estaba yendo a vivir a la montaña. Los temas se fueron haciendo más personales y no nos dimos cuenta que las horas habían pasado y que estaban por cerrar la fonda.
Salimos a la playa de estacionamiento y caminamos juntos, la conversación fue haciéndose más íntima y Rosendo me dijo de pronto:
-¿Sabes Dolores? Lo más difícil para mí en estos viajes es soportar la necesidad de esta y se agarró la pija sobre el pantalón.

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