Yo me sonreí coquetamente y le di las gracias, nos fuimos a dar la vuelta y nos paramos en una calle bastante alejada de mi casa y obscura, empezamos a besarnos, los dos estábamos muy calientes, el empezó a meterme manos en mi tetas que ya estaban muy paradas y de una me bajó la blusa y empezó a chupármelas, yo recliné el asiento hacia todo atrás disfrutando de esa lengua rasposa que me comía mis par de tetas haciéndome gemir.
Anndrea: Hummmmm, así papi, chúpamelaaaaas, muérdemelaaaaaas, que rico…
Yo estaba gimiendo despacio pero rico, en eso se baja y me saca la tanguita, me abre de piernas y empieza a mamarme la conchita que para ese entonces ya estaba muy empapada y muuuy caliente, de arriba hacia debajo me daba los lengüetazos…

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