La rica verga de mi suegro

Cuando me vio lo saludé con un beso en la mejilla pues no supe cómo reaccionar ante él después de aquello. Sin embargo, él me sorprendió con un beso en la boca, su mano en mi cintura, y su lengua penetrándome la boca como serpiente buscando un tesoro. Yo no supe reaccionar y me metió la lengua a su antojo mientras yo me recuperaba de la agradable sorpresa.
- ¿Qué te pasa! ¡Nos van a ver! - dije mientras lo reprimía, mirando a mi alrededor buscando quién pudo mirarnos.

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