Yo ya no estaba en este mundo, en el plano real, me había vencido el deseo. Entonces sentí sus manos separando mis piernas y abriendo mi sexo con determinación: creí morir al sentir su mano apresando aquella zona de mi cuerpo......Y sin quitar su mano de mi sexo me tumbo en el sofá, me tumbo y entonces su pene rozó todo mi ser. Su glande acaricio mi clitorix una y otra vez hasta que mis piernas comenzaron a temblar y mi vientre se inquieto. Al poco sentí como se abría paso, me penetraba lentamente.
Me gustaba su textura, su movimiento dentro de mí, pero sobretodo me gustaba sentirlo dentro, muy dentro.

0 comentarios:
Publicar un comentario