Estuvimos toda la tarde, hacía mucho calor. En un momento ella se fue a su pieza mientras yo estaba en el cuarto de alojados. Cuando entré a su alcoba pude verla tirada en la cama acostada boca abajo viendo televisión de espaldas a la puerta por lo que no podía advertir mi presencia allí. Esa imagen me quedó grabada en mi mente. Estaba con un ligero vestido azul, corto hasta muy debajo de su trasero lo que dejaba ver sus piernas bellas y duritas, su culo enorme y parado. Mi palo comenzó a ponerse duro y yo con mis 13 años muy nervioso. Salí de allí me metía al! baño y comenzé a masturbarme mucho, tres veces aquel día pensando en ella y en su cuerpo de mujer ardiente. Han pasado 9 años y casi todos los días seguía con aquella visión que hacía poner duro mi pene y la pajeada era cosa de todos los días. Durante estos años me acerqué y pude conseguir muchas cosas...

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