La bajé la di vuelta la subí a la mesa mientras estaba gritándome: "¿Qué te pasa? ¿Qué estás haciendo?". Sus 38 años contra mis 22 estaban frente a frente en ese instante la comenzé a besar en el cuello, ella quedó inmóvil, respiraba muy fuerte y el olor a hembra caliente era increíble.Sus pezones estaban paradísimos, ella no hacía nada, sólo hasta cuando yo bajé hasta sus senos me dijo: "no está bien esto Anibal, somos primos, estoy casada suéltame ya".

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