Mi Primera ves como puta

Por si fuera poco, le dije que se pusiera de su panocha la bocina del teléfono para poder escuchar la frotación que se hacía y juro que efectivamente escuché el ritmo de su mano y ese peculiar sonido que emite una vagina empapada de lubricante y sudor.

Esa vez ya no terminamos nuestra plática pues solo alcancé a escuchar un gemido ahogado y, por lo que despues me dijo, se le cayó el teléfono al piso y se cortó la llamada.

Discretamente y con la cara encendida de calor me dirigí al baño y con solo dos o tres jalones que me dí me vine pensando en mi amiga Toña.

Esa fue solo la primera de varias llamadas cachondas que tuvimos, mismas que se volvieron tradicionales y alcanzaron su climax en una encerrona que nos dimos en un hotelito de paso del Edo Mex, pero de eso, les cuento luego.

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